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martes, 10 de julio de 2012

Mi encuentro personal con Fuguet en Valdivia








2003. Vine con la Paula al Festival de Cine de Valdivia. He visto películas como nunca. Caminamos por el centro. A lo lejos veo a Alberto Fuguet cruzar por la plaza. “Anda, es ahora o nunca”, me dice la Paula. Me cuesta, pero voy. “Alberto. Hola. Tienes un minutito”, le digo.

Le digo que leo y escribo gracias a él y a “Mala Onda”. Le digo que alucino con escribir un libro algún día. El actor Juan Pablo Ugalde lo llama desde la calle. “Espera un poco, estoy conversando”, le dice Fuguet a Ugalde y seguimos conversando. “Espero que no te de lata todo esto que te estoy diciendo”, le digo. “Para nada, cómo me va a dar lata. Me has dicho puras cosas buenas”.

Pasan varios minutos y Alberto Fuguet me da algunos consejos para mis ganas de escribir. La Paula atenta al lado mío escribe cada uno de esos consejos. Algunos los he aplicado en la vida. Otros esperan. Por lo menos hasta ahora sigo haciendo patria en el sur.

- Leer, leer, leer mucho
- No tratar de imitar a los grandes escritores. Buscar un estilo propio.
- Una historia sobre Temuco puede ser tan interesante como en Santiago, Paris o cualquier lugar.
- Jugársela por lo que uno cree que vale la pena, sea lo que sea.
- Hacer talleres literarios, pero no abusar de ellos.
- Atreverse a contar historias personales.
- Participar en el máximo de concursos literario. Ayuda a mejorar.
- No cometer el error de irse a Santiago. Hacer patria acá en el sur.


martes, 12 de junio de 2012

Remember piola



"No debí haber venido a esta fiesta", pienso sentado en una esquina, cerca de la ventana. El alcohol ya me tiene mal, todo borroso, todo más lento. A esta hora puedo decirle que sí a todo. Incluso a la Paula. Hace un rato se acercó y me habló a la oreja. En quince minutos más nos vamos a ir a su depto. "Un remember piola", me dice. Su novio se fue a Santiago por una semana. A esta hora digo que sí a todo, sobre todo a la Paula.

Cuatro de la mañana. Hace rato que quedó la cagá. La Paula tomó mi celular y llamó a la Ale que aún me esperaba despierta en nuestra casa. "Adivina con quién estoy, adivina quién está conmigo en la cama ahora", creo que le dijo la Paula a la Ale usando mi celular. Fue como una venganza. Algo así.

Cinco de la mañana. La Ale llegó al depto de la Paula. Se vino en taxi. Me vino a quitar el auto. Es de ella, pero lo manejo yo. Salgo del depto e intento conversar con la Ale antes de que se vaya. !! Ándate a la mierda!!, me grita y acelera. La Paula me mira desde la puerta del depto y se ríe. Para ella es objetivo cumplido. Yo sólo tengo dos lecciones: menos copete cuando me encuentre a la Paula y obvio, los remember nunca son piolas...

sábado, 3 de marzo de 2012

Lo que quiero




La Paula llora y oculta su rostro con las manos. En el patio D de la universidad muchos se dan cuenta y me escupen con la mirada. 'Paula paremos esto ahora, siempre lo echo a perder todo y ya no hay vuelta. En serio, lo mejor que puedes hacer es tomar tus cosas y irte de vuelta a Temuco', le digo. Ella me mira con pena y se va. Después camine por Osorno hacia mi casa con amargura, con un dolor en el pecho que no me dejaba respirar bien. Me sentía terrible. Nunca sé lo que quiero, más bien sé lo que no quiero. Cuando regresé a mi casa encontré a la Paula sentada en la escalera, cerca de la puerta. Ese fue el instante en que supe que jamás la dejaría ir.