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viernes, 26 de febrero de 2016

Ovni TVN - Disco 2


Amigos: Ya está disponible el Disco 2 de la Serie Ovni de TVN. Una joya de disco y una joya de programa. Que lo disfruten. A compartir. Agradezco sus comentarios. Sirven para seguir adelante con estos aportes. 

Compartir y agradecer

miércoles, 30 de abril de 2014

Osornino filmará su épico viaje en silla de ruedas hasta el desierto de Atacama

 Joven profesional que sufre una paraplejia desde 2003, afina detalles para realizar un documental que registre un viaje desde Osorno a Atacama en una bicicleta adaptada.


 En enero de 2003, Juan Luis Dumont, de 36 años, despertó en el antejardín de su casa sobre una mata de chilcos. Intentó ponerse de pie, pero no se podía mover. Tuvo la certeza que algo grave había ocurrido. El diagnóstico: paraplejia toráxica T11 y T12.

Una caída desde el segundo piso de su casa en Osorno produjo el accidente que podría haberle cambiado la vida. Su optimismo y perseverancia dijeron lo contrario y hoy -montado en una silla de ruedas- dice estar "más activo que nunca".

Apasionado por el rock, el bicicross, la naturaleza y el inglés, Juan Luis Dumont tiene un sueño que comenzó hace 9 años y que quiere hacer realidad en 2013: Una película – documental que registre unviaje épico desde Osorno hasta el Desierto de Atacama a bordo de su silla de ruedas como bicicleta adaptada.

No será un viaje como cualquier otro. Lo suyo pretende ser un mensaje de esperanza, un desafío a la voluntad, un recorrido que incluirá visitas a centros de rehabilitación, música y naturaleza.

Desde hace tiempo que se prepara para ese desafío: diseñó una bicicleta especial, realizó un viaje en solitario desde Temuco a Osorno en enero de 2012, subió a la Cordillera de Nahuelbuta en Angol y fue a Lonquimay en plena época del terremoto blanco.

viernes, 25 de abril de 2014

Solo entre tanta gente - 6




“Faltan quince minutos para las ocho y espero sentado en una banca frente a un monumento en la plaza de Los Ángeles. El hombre, el profesor, el desconocido, mi padre debe estar por llegar. Jamás he dudado de que vaya a fallar. Sé que va a llegar. Sabe que sólo necesito conversar y aclarar dudas. Sólo esta ocasión y desapareceré para no volver jamás. Mi única intención es alejar fantasmas y cerrar para siempre esa puerta.

A las ocho de la noche llega aquel hombre que tanto imaginé e idealicé. Se sienta a mi lado en la banca e intentamos ponernos al día. Nos contamos sobre nuestras vidas, un repaso rápido. Me cuenta que pasa por un mal momento con su esposa. Una crisis. Me agradece que todo lo que hice por ubicarlo, fuera así, de bajo perfil, sin tanto ruido. – Que aparezca un hijo ahora, de 33 años, sin que nadie haya sabido antes, es para que me echen de la casa altiro…

Me habla de sus hijos y del poco respeto que le tienen. De su hijo universitario que se llama igual que yo. Jamás supo el nombre que mi madre me puso, por eso hay dos hijos con el mismo nombre. Esa es una primera interrogante resuelta.

Se acuerda de cuando conoció a mi madre. Tenía 17 años. Mi madre era un poco mayor. Ella trabaja como asesora del hogar en Los Ángeles. Él era solo un pendejo pasándolo bien. Se llevaban bien, me cuenta. Anduvieron juntos como un año. De repente llegué yo al mundo. Mi madre se fue de Los Ángeles. Cero apoyo. Él no tenía idea de qué hacer. Era sólo un cabro chico, dice. Asegura que intentó buscar a mi madre, pero que nadie le ayudó. No hubo forma de encontrarla y después dejó las cosas en manos de su padre, mi abuelo.

Soy el mayor de seis hermanos. Ninguno de los cinco sabe que existo siquiera. Me dice que está cansado de hacer clases, que hace rato perdió el amor por enseñar, por el aula, por los alumnos y que hoy busca un trabajo administrativo. Me habla de su afición por la música. De sus escapes cuando era chico. De lo controlado que lo tenía su padre. De algunas de sus aventuras amorosas.

Siento amargura. Tristeza. Es una decepción conocer a este hombre. Absolutamente normal, cansado, hastiado de vivir. Sin sueños. Marcando el paso. Sobreviviendo.

Esperaba un hombre esperanzado en un mundo mejor. Con ideales. Algo que me hiciera entender quién soy, hacia dónde voy, qué quiero de la vida y nada. Decepción absoluta.


Intercambiamos teléfonos y nos prometemos estar en contacto, o al menos vernos cuando él tenga algún viaje al sur. No hay nada, no habrá nada. Los dos lo sabemos, pero igual anotamos el número. 

martes, 18 de marzo de 2014

Solo entre tanta gente - 5






- A sí que tú eres el hijo…
- Si pues, yo soy…
- Ufff… no sé qué decir… todo eso pasó hace tanto tiempo
- Mire, no se preocupe, mi única intención es hablar con usted, conversar y preguntarle algunas cosas… nada más.
- Siempre que viajaba al sur y pasaba por ahí me preguntaba por el hijo que tenía por ahí, dónde estará, dónde vivirá…
- No sé si tiene tiempo ahora para conversar…
- Uuuuyyy, ahora estoy con clases. Tengo que volver pronto. Cómo lo podemos hacer. Mira, nos podemos juntar en la noche… no sé hasta cuando te quedas…
- Si, podríamos juntarnos en la noche, no hay problema…
- Mira, juntémonos a las ocho en la plaza de Los Ángeles…
- A las ocho en la plaza?, ok, ningún problema. Yo lo espero a las ocho en la plaza entonces
- Nos vemos más rato entonces

- Nos vemos.

martes, 4 de marzo de 2014

Solo entre tanta gente - 4

 “Diez de la mañana en Los Ángeles. Viajo en colectivo rumbo al centro. No sé bien dónde empezar a buscar. Creo que la Plaza de Armas es un buen comienzo. Frente a la plaza está el edificio de la Seremi de Educación. Ingreso. En informaciones me atiende un funcionario de pelo cano. Muy amable me cuenta que la persona que yo busco trabaja a solo unas cuadras del centro. Me puedo ir caminando si quiero. Anotó la dirección y camino. No me cuesta nada ubicar el colegio. Observo el frontis. Me amargo de a poco. Parezco un delincuente y solo soy un hombre buscando a su padre después de 33 años.

Doy dos vueltas por alrededor del colegio y luego me voy a una plaza cercana. Me siento en una banca y me pregunto un montón de cosas. Sigo sin entender cómo alguien puede vivir tranquilamente sabiendo que tiene un hijo al que nunca ha conocido o buscado. No entiendo cómo puede dejar pasar los años sin saber en qué condiciones vive ese hijo.

Cerca de la una de la tarde decido volver al colegio y sentarme junto a la puerta, como un apoderado más que espera a algún alumno. Me tiemblan las piernas. Espero que aparezca ese hombre que conocí a través de una fotografía y así poder abordarlo. Tengo una inmensa amargura. No merezco pasar por esto. Nadie lo merece. El reloj avanza. Salen alumnos, apoderados y algunos profesores.

Cuando ya perdía las esperanzas, aparece el hombre de la fotografía. Sale rápido. Viste de pantalón de tela, camisa clara y un chaquetón azul. Se me aprieta la garganta. Me paralizo. Reacciono en segundos. Sé que puede ser mi única oportunidad de hablarle. Me preocupa su reacción, que no me deje hablarle y sigan en mi cabeza las mismas interrogantes que me han acompañado por años.


Lo sigo por varias cuadras. Lo veo entrar a un pequeño negocio. Se demora un par de minutos y sale. Pasa junto a mí. Camina rápido. Llega hasta un servicentro. Lo espero. Lo observo de lejos. Sale nuevamente a la calle. Es la oportunidad. Camino rápido. Lo alcanzo. Camino junto a él. No sé qué decir. Le pregunto por su nombre. No responde. Le digo quien soy y de dónde vengo.  Le doy el nombre de mi madre. Le digo que soy su hijo y que quiero conversar con él. Sólo ahí se detiene y me mira a los ojos". 

lunes, 5 de agosto de 2013

Solo entre tanta gente - 3

 Despierto tarde. Ayer me echaron del trabajo. El celular lleno de llamadas pérdidas. Algunos mensajes de texto. Ni una de esas llamadas es tuya. Sólo te dignaste a enviarte un mensaje y a suponer que no quiero hablar con nadie. No importa. Intento levantarme. Me cuesta un montón.

Abro la ducha, dejó correr el agua por varios minutos y enciendo el equipo. Algo de Faith No more para abrir los ojos. Voy a la cocina. Un poco de jugo de naranja y unas tostadas son suficientes para volver a la vida. Llamó al Rodolfo, mi amigo policía. Me dice que me espera en su oficina en media hora.

Le cuento que me echaron de la pega. Me dice que lo lamenta mucho, pero que sabe que vendrán tiempos mejores. Antes de seguir con palabras tristes, le pido ayuda. Quiero por fin conocer el rostro de mi padre. Ingresamos al sistema de identificación. Buscamos por el nombre. Hay al menos 20 hombres que se llaman igual. Vamos descartando por edad. Quedan 10. Descartamos a quienes no viven en la Octava Región. Sólo 2. Llegamos a un profesor. Vive en Juvenil Obrero.

“Aquí está la foto. Él es tu padre. Ven a conocerlo”, me dice el Rodolfo. Avanzo lentamente y me instalo frente a la pantalla del computador. Y entonces aparece la imagen. Por primera vez en mis 33 años el nombre de mi padre tiene un rostro. Se parece a mí. Es innegable.

Casado. Tres hijos en su matrimonio. Su esposa también es profesora. Dos hijos fuera del matrimonio. Yo ni siquiera existo en ese registro. Uno de sus hijos legales se llama igual que yo. Raro. Rarísimo. ¿Por qué decidió ponerle el mismo nombre?, ¿Por qué tener dos hijos con el mismo nombre?, pienso. Siento como si me hubieran dado un golpe en el estómago.


“Voy a ir a conocerlo. Total no tengo mucho que hacer en estos días”, le digo al Rodolfo. Anoto la dirección en un papel y lo guardo en la billetera. Me despido. Salgo de la oficina. Respiro hondo. Es difícil abrir una puerta que siempre estuvo cerrada. Es difícil más aún cuando a uno recién lo echaron de la pega.

martes, 16 de abril de 2013

Dios en mi jardín



 “… y después de cuarenta días y cuarenta noches de diluvio, la lluvia se detuvo.  Entonces en lo alto de la montaña apareció la señal: un hermoso arcoíris. 

Dios había hablado. Se comprometió a nunca más destruir a la humanidad con un diluvio. Siempre que volviera aparecer el arcoíris, sus hijos recordarían por siempre ese compromiso… “.

En eso pienso mientras riego el jardín y trato de recordar las leyes física que explican ese fenómeno. 


Me basta presionar la punta de la manguera y lograr el ángulo exacto de luz para que aparezca un pequeño arcoíris. Dios está en mi jardín cada vez que salgo a regar el pasto. 

jueves, 21 de marzo de 2013

Solo entre tanta gente (2)



Juvenil Obrero está a 15 kilómetros de Yumbel. Viajo en un pequeño minibús. El sol golpea más que nunca y el viento parece no existir. En la pequeña localidad no se ve gente en las calles, parece un pueblo fantasma.

 

Es febrero. El único liceo del pueblo está cerrado. Un grupo pequeño de alumnos juega en el patio, pero sólo eso, no hay clases, sólo el almuerzo.

 

En el trayecto me encuentro con una mujer que camino en dirección al liceo. Le preguntó si conoce a un profesor que se llama igual que yo. Me dice que sí. “claro, si yo trabajé con él varios años, yo soy profesora y me jubilé el año pasado. Ahora no está eso sí, porque no hay clases, pero yo tengo su número de teléfono en la casa”, me dice la señora.

 

Quedo petrificado. No sé qué decir. La acompaño a su casa que está casi al frente del liceo. Entra a buscar una libreta. Antes de darme el número me pregunta que quién soy yo y por qué busco al profesor. “Soy un pariente que no ve hace años. Vengo a verlo de sorpresa”, digo. “Pariente y no sabe dónde vive”, me responde.

 

La señora se relaja. Me cuenta que el profesor es buena para la música y los instrumentos. “Cualquier instrumento que le pasen, él lo toca altiro, sabe harto de música”. Me cuenta que dos de los hijos del profesor chocaron hace unos días cerca de Cabrero y uno quedó grave en el hospital.

 

De repente la señora se detiene y me mira nuevamente. “Usted se parece harto al profesor, tiene la misma cara. Él es alto como usted, aunque más gordito”, dice. Quedo helado de nuevo. Contengo la respiración. Intento controlarme y no demostrar mis nervios.

 

Anoto el número que me da, le agradezco y me voy. Llegó a la salida del pueblo y espero el minibús para regresar a Yumbel. Le doy vuelta a todo. Me siento más solo que nunca. No resisto. Lloro como nunca. Lloro de tristeza. Lloro de soledad.

 

El maldito minibús se demora mucho y mi tristeza se hace más grande.





martes, 22 de enero de 2013

Solo entre tanta gente (1)



“Anda a cazar dragones y en el camino te vas a dar cuenta que son sólo fantasmas”. Así me dijiste una vez cuando te conté de mi viaje a Los Ángeles. Siempre pensé que estarías conmigo en la aventura, pero el tiempo quiso otra cosa.


Viajo casi a ciegas. No tengo mucha información, sólo algunos datos básicos: mi padre: tiene el mismo nombre que yo, es profesor de música y vive en Yungay, Octava Región. Creo que no será difícil. Lo complejo son dejar atrás mis temores.


Mi Paula, mi hermana, se ofreció a acompañarme. Decidí que no, que está era una historia que debo completar solo. Afrontar los miedos que me han acompañado durante 29 años y acabar con los fantasmas. 


A Yungay llegó como a las 3 de la tarde. La ciudad está de fiesta y ya casi no quedan hostales donde alojarse. Pregunto en un par de ellos y la respuesta es la misma: está todo ocupado. Camino por las calles, me siento en la Plaza de Armas y observo a la gente. Creo que de repente va a pasar a alguien que voy a sentir cercano. 


Pasan las horas. Decido ir a la comisaría de Carabineros más cercana. Me atiende un oficial a quien le explico las razones de mi viaje. Ante cada palabra aflora la pena. Siento lastima por mí. Me duele decir que busca a mi padre, que busco al hombre que para mí siempre ha sido un fantasma y que hoy necesito mirarlo a la cara.


El oficial me dice que el carabinero especialista en los encuentros familiares tiene día libre, pero que mañana estará a primera hora. Salgo de la comisaria. Tengo ganas de llorar. Vuelvo a la Plaza de Armas de Yungay. “Mañana será otro día. Esto recién comienza”, pienso.

miércoles, 16 de enero de 2013

No es fácil ser agnóstico



La Paula me llamó como a las dos de la mañana. Alcanzó a decirme que su abuelo no resistió más en la clínica y se fue para siempre. ‘Nunca más lo voy a ver. Jamás. Se fue para siempre’, me dijo llorando pegada al teléfono.

Ahora la miro en la iglesia y el dolor no se detiene. Adelante están su hermana Camila y su mamá. Se ven muy tranquilas. Tristes, pero tranquilas. La Paula en cambio no para de llorar. Toda la tarde han tratado de calmarla, pero nada.

Su mamá le dice que esté tranquila, que tenga fe. Que recuerde que algún día se va a poder reunir con su abuelo en el cielo. Le pide que confíe en Dios y que le pida consuelo. La Paula sólo sonríe.

Sé que esas palabras no le sirven de nada. La Paula es agnóstica. No le ha contado a su madre. Sabe que ella se moriría de pena. Para la Paula su abuelo se fue para siempre. Tiene la certeza de que nunca más lo va a volver a ver. Siente que no hay nada más allá de la muerte y que eso del cielo y el infierno son sólo historias con buenas intenciones.  

La Paula se sienta junto a mí. La abrazo y le acarició el pelo. Esa es mi forma de consolarla. Ella no hace más que llorar. “No es fácil ser agnóstico”, me dijo una vez cuando conversamos sobre la fe. Recién ahora lo entiendo.


jueves, 20 de diciembre de 2012

Marcelo León, ex Deportes Temuco: “Esteban Marchant no tiene ningún amor a la camiseta albiverde ni a la ciudad”

El referente e “histórico” jugador repasa sus penas y alegrías con los albiverdes, expresa su malestar con Esteban Marchant -actual presidente del club- y adelanta el nuevo escenario como concejal en la Municipalidad de Temuco.

En julio de 2003, Marcelo León junto al plantel completo de Deportes Temuco se tomaron la sede del club. Llevaban dos meses sin cobrar su sueldo y no había ninguna esperanza para recibir el pago.

Fueron seis a siete días en que los jugadores “vivieron” al interior de la sede ubicada en pleno centro de Temuco. Los hinchas se acercaban a verlos, les llevaban alimentos y los alentaban a seguir adelante con la medida de presión.

Habían pasado sólo dos años del ascenso ala Primera División y los problemas económicos aparecían nuevamente. Son esas mismas dificultades las que han marcado a fuego al club albiverde durante sus más de 50 años de historia.

Por eso a Marcelo León los problemas económicos por lo que pasó Deportes Temuco este 2012 le traen recuerdos de sus años como jugadores y le generan una tristeza que se asoma cuando habla del club de sus amores.

En entrevista con Elperiódico.cl, el referente e “histórico” arquero de Deportes Temuco repasa sus penas y alegrías con los albiverdes, expresa su malestar con Esteban Marchant -actual presidente del club- adelanta el nuevo escenario en su vida como concejal enla Municipalidad de Temuco.
 
¿Quién es el responsable de lo que ocurrió con Deportes Temuco este 2012?
La gran responsabilidad es de Esteban Marchant que está manejando el club desde Santiago. Yo creo que Marchant no tiene ningún amor a la camiseta albiverde ni a la ciudad. Él maneja el club desde Santiago, eso es muy distinto a estar acá y sentir lo que está pasando. En ese minuto la responsabilidad es de él, pero los problemas vienen desde antes.

¿Cómo se solucionan definitivamente los problemas que sigue arrastrando Deportes Temuco?
Yo hice un llamado a que Esteban Marchant entregará el club. Sé que eso es bastante difícil. La idea es que algún empresario con recursos pudiera comprarlo. Cuesta que los empresarios asuman el desafío porque es un club que siempre atraviesa por deudas, siempre tiene problemas. 

¿Escuchó declaraciones de jugadores del actual Deportes Temuco contando sus penurias económicas? ¿Qué le pasa cuando escucha historias como esas?
Me da pena, me traer recuerdos propios, porque nosotros igual lo vivimos. El episodio más triste que viví en Deportes Temuco fue cuando tuvimos que tomarnos la sede para poder cobrar lo que nos debían. Nos debían como tres meses de sueldo. Había compañeros que los echaban de sus pensiones, de sus casas. Ahora se escucha más sobre los problemas, pero han existido desde siempre.

La nota completa acá... 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Luis Vergara, reportero de Radio Bio Bío Temuco: “La gente reconoce y premia cuando uno habla con la verdad”


El comunicador y la persona tras el micrófono de una de las emisoras más importantes de la capital regional, recuerda sus inicios, repasa los hechos que lo han marcado y agradece el reconocimiento de los auditores.

Luis Vergara es un hombre que ama la radio. Es su pasión y su orgullo. Así lo siente cada día que recorre las calles de la capital regional para entregar la información al instante para Radio Bio Bío Temuco.


Esta pasión comenzó cuando Luis Alfonso Vergara Barrera tenía apenas 14 años: era sólo un niño, había vibrado con el Mundial del 62’ y soñaba en convertirse en un relator de partidos de fútbol.

Comenzó en Radio Cooperativa. Allí firmó su primer contrato en 1974. Primero ejerció labores de radio controlador, después relator de fútbol y desde 1999 trabaja como reportero. Su trayectoria radial lo llevó por al menos siete emisoras: Frontera, Chilena Ñielol, Apocalipsis, Finis Terra, Orbita, Cooperativa y Bio Bío.

Casado desde hace 38 años y padre de dos hijas -Pelusa y Ángela- su experiencia, carisma y cercanía con la gente, le han permitido ganarse un reconocimiento y cariño que percibe a diario cuando recibe el saludo de los auditores.

En entrevista con Elperiodico.cl “Luchito” Vergara habla sobre esa gratitud con la gente, recuerda sus inicios, repasa su trayectoria y entrega algunas claves que permiten conocer a la persona detrás del comunicador.

¿Cómo fueron sus inicios?, ¿Cómo llegó al mundo de la radio?
Había muchos elementos para que yo me involucrara en el mundo de la radio. Fue en el año 66’ más o menos. Había vivido lo del Mundial y participé en algunos concursos que realizaba Radio Cooperativa con Darío Verdugo. Era simular ser un relator de partidos de fútbol y daban regalos. Ahí fueron descubriendo a los que tenían más talento y a mí me dejaron citado para el otro día y así me fui quedando.

¿Cómo se fue generando el lazo después con la radio?
Nunca había pisado un estudio de radio y después de vivir todo eso me enamoré de la radio. Llegué a mi población y casi me andaban trayendo en andas mis amigos. En ese tiempo había sólo dos radios en Temuco. Ahí me cambió la vida. Se dieron las oportunidades. Un día me dijeron si quería ir al estadio a tirar líneas como técnico. Me empecé a ganar unos pitutos. Mi primer contrato fue como radio controlador en Radio Cooperativa. 

¿Qué ha significado para usted trabajar en radio?
La radio es más que mi vida. No sé que más tengo que ser un comunicador. He dejado muchas cosas de lado, como mi familia y las noches de navidad, fiestas patrias o año nuevo, pero la radio es mi vida. Hoy vivo con mis dos hijas, ellas son profesionales e igual comparten el hogar, eso me tiene muy feliz. Hubo un tiempo que me privé mucho de ellas, pero hoy las disfruto harto. 

La nota completa acá...

jueves, 29 de noviembre de 2012

El regreso de Jeannette Pualuan y Mammasoul



Tras el reciente concierto en el Aula Magna de la UCTemuco, la vocalista de uno de los grupos musicales femeninos más importantes de Chile, habla de su regreso a los escenarios y de su entrañable lazo afectivo con Collipulli, la ciudad que la vio nacer y comenzar su destacada carrera musical.

En el verano de 2005 la Plaza de Armas de la ciudad de Collipulli, en la Provincia de Malleco, estaba repleta esperando que una artista muy especial saliera al escenario.

Fue un lleno total como nunca. Era una ocasión única. Era el lanzamiento oficial del disco solista de Jeannette Pualuan, la integrante del grupo musical femenino MammaSoul y ex jurado del programa “Rojo Fama contra Fama” de TVN.

Ella contenía la emoción sobre el escenario instalado al lado de la misma pileta y el monumento sobre el que tantas veces jugó cuando era pequeña. Ahora regresaba triunfante a devolver el cariño y reconectarse con el sur y con su cuidad: Collipulli.

En entrevista con Elperiodico.cl, Jeannette Pualuan rememora esos hermosos instantes, habla sobre su vuelta a los escenarios con “MammaSoul”, su amor con la música y sus expectativas con el exitoso grupo integrado por seis mujeres.

¿Qué motiva al regreso de MammaSoul a los escenarios chilenos?
Nosotras volvimos por la música. Hacer música juntas es lo mejor que nos ha podido pasar. Nos empezamos a encontrar en las reuniones de la SCD. Fue un proceso natural. Esto es un proceso afectivo, primero tiene que haber un lazo humano. Nos juntamos a conversar, tocamos algunos temas, sonaba tan bonito la guitarra que dijimos ‘oye y por qué no?. Hace ya cuatro años que planeamos volver a juntarnos.

¿Cuáles son sus expectativas con este regreso?, ¿Hasta dónde quieren llegar?
Estamos abiertas a todo lo que venga para el grupo. Nosotros no nos estamos midiendo con la vara del éxito con lo que pasó la otra vez. Eso porque el mundo de las discográficas no es la misma de antes. Esos presupuestos millonarios que tenían las disqueras para sacar un disco, ya no lo tienen. Ya no hay dinero que se genere a través de los discos. Partimos desde cero. Todo es autoproducción. Nos auto editamos y nos estamos auto distribuyendo.

 ¿Por qué en este regreso no están en la banda Moyenei Valdez y Mysty – k?
Con Mysty – k trabajamos hasta hace poco. De hecho ella grabó el disco Raza. Después ella tomó su decisión de firmar con Dj Mendez. Son decisiones de vida. En el caso de la Moyenei personalmente no la veo hace doce años. Ella está en México. Sé que se escribe con Michelle (Espinoza) y con la Mysty – k. Creo que hacer música con alguien, es como vivir con alguien y claramente con ella en México eso no es posible.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El trayecto de Néstor




A mediados de año, Néstor Sandoval caminaba hacia su casa en Labranza, cuando en el trayecto un auto se le cruzó en el camino.

Las luces lo cegaron. Sintió que dos hombres bajaban de un auto y se le abalanzaron encima. Lo amenazaron de muerte, lo golpearon y luego se fueron.

A sus 17 años no se amilanó y siguió adelante como vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) de Cautín.

Hoy, con ocho meses en el cargo su voz y sus convicciones suenan firmes. La campaña “Yo no presto el voto” impulsada por los secundarios ocupa su agenda estos días y el llamado a funar las próximas elecciones debe hacerse sentir fuerte.


martes, 13 de noviembre de 2012

La lucha de Freddy





Cuando Freddy Marileo tenía 10 años, vio como un piquete de Carabineros ingresó con violencia a su casa en la Comunidad Cacique José Guiñón en Ercilla.


Era un grupo de Fuerzas Especiales que buscaban a dos de sus tíos acusados de un ataque incendiario. 

Aún recuerda con claridad como sus tíos fueron golpeados y arrojados al suelo, mientras a gritos se les exigía entregar armas y confesar su participación en el delito.

El pequeño Freddy no entendía mucho. Sólo atinó a defender a sus parientes y se fue en contra de Carabineros. En segundos también fue arrojado al suelo y apuntado con una pistola.

Esa escena marcó profundamente a quien hoy asume el rol de vocero de los cinco comuneros mapuches que por más de 22 días mantuvieron una huelga de hambre al interior de la cárcel de Temuco.
 

Nota completa acá ... 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Delincuente pero digno




"Al socio le quité el pan con una mayonesa que llevaba. El socio me dijo: 'le paso la plata que tengo en la billetera, pero no me haga nada'. Yo le dije:'tranquilo, si no te voy a hacer nada'. 

Si yo quería el pan con la mayonesa no más. Si andaba caga’o de hambre. Pa’ que le iba a quitar la plata, si uno también es consciente. Si uno sabe que a todos les cuesta igual ganarse sus monedas”.

 Conversación de tres hombres en General Mackenna con Lautaro, centro de Temuco.

martes, 17 de julio de 2012

Psicopateando a Daniela Aleuy


“Hola. Ahora sí puedo firmarte el disco”, me dice Daniela Aleuy acercándose a la barra del Bar La Perrera donde yo termino mi cerveza.

Me doy vuelta, la miro y me sonríe. Encuentro que de cerca parece más frágil y tierna que verla en el escenario. “¿Cuándo fue la última vez que viniste a Temuco?, ¿Te acuerdas?”; le pregunto. Me dice que en el 2001.

“Viniste al Hotel La Frontera. Yo estuve ahí. Te trajo Radio Romántica. Saliste con un vestido rojo. Te veías increíble. Fuimos con tres amigos más. Uno de ellos estaba loco por ti. Hablaba todo el día de ti”, le cuento.

Daniela Aleuy abre los ojos. Empieza a preocuparse. Al parecer la llama la atención tanto detalle de algo que pasó hace mil años. “Le avise a mi amigo que te adora, pero vive en Angol y no alcanzaba a llegar”.

Pienso que Daniela Aleuy cree que ese ‘amigo’ casi psicópata soy yo mismo. Su cara es de “a qué hora este loco saca el cuchillo que tiene oculto en la casaca”.

Le digo que la sigo desde hace años. Que tengo sus dos discos y que sólo me falta este que me acaba de autografiar. Omito decirle con que sueño que me cante alguna canción al oído o que alguna ex me haya escrito una canción como las que ella compone.

Me cuenta que Julio Osses (autor del libro “Exijo ser un héroe”, la biografía autorizada de Los Prisioneros) le ayudó a componer algunos temas de su segundo disco. “¿¿Julio Osses, el periodista??”. “Si, el mismo. Escribe bastante bien fíjate”.

“Me gusta Santiago. Viví tres años allá. Me gusta porque siento que todo lo bueno pasa allá. Todos los artistas están allá. Por eso es bueno que vengas a regiones”, le digo. “A mí no me gusta mucho Santiago por lo mismo. Prefiero salir”, me dice.

Daniela Aleuy me firma el disco. “Gracias por el interés. Dale saludos a tu amigo de Angol. Cuéntale que estuviste hablando conmigo”, dice a modo de despedida. Gracias por no llamar a la PDI, pienso.

sábado, 3 de marzo de 2012

Lo que quiero




La Paula llora y oculta su rostro con las manos. En el patio D de la universidad muchos se dan cuenta y me escupen con la mirada. 'Paula paremos esto ahora, siempre lo echo a perder todo y ya no hay vuelta. En serio, lo mejor que puedes hacer es tomar tus cosas y irte de vuelta a Temuco', le digo. Ella me mira con pena y se va. Después camine por Osorno hacia mi casa con amargura, con un dolor en el pecho que no me dejaba respirar bien. Me sentía terrible. Nunca sé lo que quiero, más bien sé lo que no quiero. Cuando regresé a mi casa encontré a la Paula sentada en la escalera, cerca de la puerta. Ese fue el instante en que supe que jamás la dejaría ir.