jueves, 31 de enero de 2013

El mejor argumento de la historia





Personaje de origen humilde

Harry Potter: Sus padres murieron y él debió vivir con sus tíos. Recibía un mal trato y debía dormir en una pequeña habitación construida debajo de la escalera.

Frodo Bolson: Parte de una raza de seres pequeños, de vida tranquila y sencilla. Jamás se ha atrevido a salir de la comarca.

Jesucristo: Nacido en un humilde pesebre de Belén. Su familia debió huir para escapar de una matanza. Su padre un carpintero. Un origen sin riquezas ni comodidades.

Capaz de hechos prodigiosos

Harry Potter: Es hijo de una gran pareja de magos, lo que le permite tener una habilidad absoluta y le permite realizar innumerables hechos mágicos.

Frodo Bolson: El pequeño ser de la Tierra Media tiene en su poder el único. Este anillo le permite convertirse en un ser invisible y poder librarse así de situaciones riesgosas.  

Jesucristo: Los últimos años de su vida están llenos de hechos milagrosos que le permiten sanar a enfermos, devolver la vista a ciegos, regresar a la vida a personas que ya han fallecido. Fue capaz de vencer a la muerte.

 Una gran e ineludible misión

Harry Potter: El humilde aprendiz de mago deberá vencer a Lord Voldemort y vengar a sus padres. Una difícil e ineludible misión de un niño sobre un feroz enemigo quien sólo su nombre es signo de terror.

Frodo Bolson: Deberá viajar hacia las tierras de Mordor y destruir el anillo arrojándolo al gran lago de fuego. La mayor misión en manos de un pequeño ser.

Jesucristo: Deberá ser crucificado para salvar a la humanidad. Al tercer día resucitará de entre los muertos.

Compañía en la aventura

Harry Potter: Dos de sus amigos son sus compañeros incondicionales en todas las aventuras y retos que debe enfrentar.

Frodo Bolson: en su viaje hacia la tierra de Mordor el pequeño hobbit estará acompañado de la Compañía del Anillo. El numeroso grupo es liderado por el mago Gandalf.

Jesucristo: Doce  hombres deciden acompañarlo día y noche. Se les denominará como los doce discípulos.

martes, 22 de enero de 2013

Solo entre tanta gente (1)



“Anda a cazar dragones y en el camino te vas a dar cuenta que son sólo fantasmas”. Así me dijiste una vez cuando te conté de mi viaje a Los Ángeles. Siempre pensé que estarías conmigo en la aventura, pero el tiempo quiso otra cosa.


Viajo casi a ciegas. No tengo mucha información, sólo algunos datos básicos: mi padre: tiene el mismo nombre que yo, es profesor de música y vive en Yungay, Octava Región. Creo que no será difícil. Lo complejo son dejar atrás mis temores.


Mi Paula, mi hermana, se ofreció a acompañarme. Decidí que no, que está era una historia que debo completar solo. Afrontar los miedos que me han acompañado durante 29 años y acabar con los fantasmas. 


A Yungay llegó como a las 3 de la tarde. La ciudad está de fiesta y ya casi no quedan hostales donde alojarse. Pregunto en un par de ellos y la respuesta es la misma: está todo ocupado. Camino por las calles, me siento en la Plaza de Armas y observo a la gente. Creo que de repente va a pasar a alguien que voy a sentir cercano. 


Pasan las horas. Decido ir a la comisaría de Carabineros más cercana. Me atiende un oficial a quien le explico las razones de mi viaje. Ante cada palabra aflora la pena. Siento lastima por mí. Me duele decir que busca a mi padre, que busco al hombre que para mí siempre ha sido un fantasma y que hoy necesito mirarlo a la cara.


El oficial me dice que el carabinero especialista en los encuentros familiares tiene día libre, pero que mañana estará a primera hora. Salgo de la comisaria. Tengo ganas de llorar. Vuelvo a la Plaza de Armas de Yungay. “Mañana será otro día. Esto recién comienza”, pienso.

miércoles, 16 de enero de 2013

No es fácil ser agnóstico



La Paula me llamó como a las dos de la mañana. Alcanzó a decirme que su abuelo no resistió más en la clínica y se fue para siempre. ‘Nunca más lo voy a ver. Jamás. Se fue para siempre’, me dijo llorando pegada al teléfono.

Ahora la miro en la iglesia y el dolor no se detiene. Adelante están su hermana Camila y su mamá. Se ven muy tranquilas. Tristes, pero tranquilas. La Paula en cambio no para de llorar. Toda la tarde han tratado de calmarla, pero nada.

Su mamá le dice que esté tranquila, que tenga fe. Que recuerde que algún día se va a poder reunir con su abuelo en el cielo. Le pide que confíe en Dios y que le pida consuelo. La Paula sólo sonríe.

Sé que esas palabras no le sirven de nada. La Paula es agnóstica. No le ha contado a su madre. Sabe que ella se moriría de pena. Para la Paula su abuelo se fue para siempre. Tiene la certeza de que nunca más lo va a volver a ver. Siente que no hay nada más allá de la muerte y que eso del cielo y el infierno son sólo historias con buenas intenciones.  

La Paula se sienta junto a mí. La abrazo y le acarició el pelo. Esa es mi forma de consolarla. Ella no hace más que llorar. “No es fácil ser agnóstico”, me dijo una vez cuando conversamos sobre la fe. Recién ahora lo entiendo.


miércoles, 2 de enero de 2013

Ya - Parte 1




Ya pedí una segunda oportunidad y me dijeron que jamás habría un regreso
Ya me partieron el corazón
Ya lloré hasta sentir que las lágrimas no sirven para calmar el dolor
Ya conversé con Alberto Fuguet y le agradecí por mi motivación a leer  y escribir
Ya conocí a mi padre y comprendí que idealizar a alguien es un completo error
Ya tuve que presentar una renuncia “voluntaria” a un trabajo
Ya conocí y hablé con Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia
Ya vi el instante exacto en que un simple trabajador se convirtió en millonario
Ya cumplí el rol de padre y compartí una casa y fui familia por un año
Ya volví a creer de nuevo en el amor en pareja
Ya sentí que no me alcanzaron las palabras para decir cuanto amaba
Ya descendí a los infiernos y estoy de vuelta
Ya vi Volver al Futuro en el cine y en HD
Ya tuve mi primer contrato indefinido
Ya terminé de pagar mi crédito universitario